El mundo laboral cambia a un ritmo acelerado. La automatización, la inteligencia artificial y la digitalización están transformando las funciones tradicionales y redefiniendo las habilidades que las empresas necesitan. Sin una estrategia clara para desarrollar a sus equipos, muchas organizaciones enfrentan una brecha de talento difícil de cerrar y una alta rotación que afecta la continuidad del negocio.
Aquí es donde entran en juego dos conceptos clave en la gestión del talento: reskilling y upskilling.
Más que una tendencia, una necesidad
Aunque a menudo se usan como sinónimos, estos términos tienen enfoques distintos.
- Upskilling (mejora de habilidades) se enfoca en fortalecer las competencias dentro del mismo rol. Un analista de datos que aprende sobre inteligencia artificial para optimizar sus reportes es un buen ejemplo.
- Reskilling (recapacitación) implica entrenar a un colaborador en nuevas habilidades para asumir un rol diferente dentro de la empresa. Un asistente administrativo que se capacita en análisis financiero para integrarse al equipo de finanzas entra en esta categoría.
En ambos casos, el objetivo es preparar a los equipos para los desafíos del mercado, optimizando el talento interno en lugar de depender únicamente de nuevas contrataciones y fortaleciendo el compromiso y la lealtad del equipo.
El impacto en la retención de talento
Las nuevas generaciones buscan más que estabilidad laboral y un buen salario. Para muchos, el desarrollo profesional es una de las principales razones para permanecer en una empresa. No es casualidad que, en estudios globales, más del 90% de los colaboradores afirmen que seguirían en su trabajo si su empresa invirtiera en su aprendizaje.
Un equipo que se siente respaldado en su crecimiento profesional no solo es más leal, sino también más productivo. Empresas con estrategias claras de reskilling y upskilling logran reducir la rotación, disminuir costos de reclutamiento y mantener la competitividad en el mercado. En un contexto donde la transformación digital está redefiniendo la forma de trabajar, contar con equipos adaptables no es solo una ventaja, sino una necesidad.
Cómo estructurar una estrategia de reskilling y upskilling efectiva
Más allá de ofrecer cursos o capacitaciones esporádicas, el desarrollo de talento debe ser parte de una estrategia a largo plazo. Algunas claves para lograrlo:
- Identificar las brechas de habilidades. Es fundamental conocer qué competencias serán necesarias en los próximos años y cómo se alinean con los planes de la empresa.
- Crear rutas de aprendizaje personalizadas. No todos los colaboradores necesitan la misma capacitación. Diseñar programas adaptados a cada equipo genera mejores resultados.
- Aprovechar la tecnología. Plataformas de e-learning, cursos online y simulaciones interactivas hacen que la formación sea más accesible y escalable.
- Medir el impacto. Analizar cómo estas iniciativas influyen en la retención, el desempeño y la productividad permite ajustar la estrategia para maximizar resultados.
El desarrollo de talento no es solo una inversión en los colaboradores, sino en la sostenibilidad del negocio. En un mercado donde los cambios son constantes, las empresas que apuestan por el crecimiento de su equipo tienen más posibilidades de atraer, retener y potenciar el mejor talento.
¿Estamos listos para ver el desarrollo profesional como una ventaja competitiva y no solo como un beneficio?